Érase una vez, un Polaco "especial", que no sabía que hacer en la vida. Estaba amargado, pero eso no quitaba
lo misterioso que era. Un día salió a dar un paseo, pero, unos malhechores le
atracaron porque le dijeron que era feo y le quitaron el dinero que tenía para
los caramelos de menta.
Una mañana se despertó y
volvió a dar un paseo, pero esta vez con un bate de béisbol, los malhechores no
aparecieron y el Polaco llamado Dawid, se llevó un gran disgusto, ya que les
quería pegar con el bate…
El Polaco "especial", volvió a
salir de paseo, pero esta vez, no llevaba nada, y los malhechores aparecieron,
le volvieron a quitar el dinero de los caramelos de menta, y Dawid se frustró, llegó a
casa, y le dijo a su madre, que le habían vuelto a atracar. Su madre se reía de él, y Dawid se marchó de casa muy frustrado.
Él padre del Polaco "especial", le
compró una pistola, y se la dio a su hijo, para que no le atracaran, el Polaco,
se alegró muchísimo, ya que se sentía seguro con la pistola.
El Polaco, volvió a salir
pero, los malhechores no aparecieron, no se disgustó ya que se sentía seguro, y
les quería pegar un tiro a cada uno de los malhechores.
Al día siguiente, no salió
porque le había castigado su madre, porque le había pillado fumando caramelos de menta en
su habitación, el Polaco "especial", frustrado, se escapó por la ventana con su
pistola, pero los malhechores, trajeron amigos... y el Polaco "especial" mascando los adictivos caramelos, salió
corriendo con su pistola.
Volvió
a salir y esta vez llevaba dos pistolas y se sentía mas seguro que nunca,
volvieron los atracadores, y el Polaco "especial", les pegó un tiro, a cada uno,
pero era, tan tonto tan tonto tan tonto, que fue a la cárcel y cumplió condena
de 50 años.